Machu Picchu, cien años de historia oficial

Escalones de piedra labrada, muros imponentes, empinadas laderas, densa vegetación... Hiram Bingham observó el paisaje y escribió en su diario: “¿Quién podría creer lo que he encontrado?”. Estaba en Machu Picchu.

Este “hallazgo” se produjo el 24 de julio de 1911, hace casi cien años. El científico e historiador estadounidense (1875-1956) llamó “La ciudad perdida de los incas” a este gran complejo arquitectónico de piedra construido entre los siglos XV y XVI en la cresta de una montaña en la selva de Cusco (sureste de Perú).

Machu Picchu, que significa Montaña Vieja en quechua, se encuentra a 2.400 metros sobre el nivel del mar. La superficie edificada ¬completamente de piedra¬ tiene unos 530 metros de largo por 200 de ancho, con una zona de terrazas agrícolas y otra de habitaciones, con 172 edificios en total dentro de un santuario de 32.500 hectáreas.

Bingham ¬que muchos aseguran inspiró la figura cinematográfica de Indiana Jones¬ es reconocido como el personaje que puso a Machu Picchu en el mapa mundial y la hizo conocida internacionalmente.

Sin embargo, su papel también generó críticas de estudiosos, sobre todo peruanos, que lo acusaron de haber sido un saqueador que despojó a Perú de sus riquezas. En tres expediciones (1911, 1912 y 1915), Bingham se llevó 44.000 piezas a la Universidad de Yale, en Estados Unidos, donde era profesor, que en el primer semestre de este año devolvió las primeras 366 y tendrá que regresar el resto.

Su fama mundial nació en 1913 con la difusión que inició la revista National Geographic, que patrocinó la expedición de Bingham. Esto también ocasionó que aventureros empiecen a llegar al sitio, que solo el año pasado acogió a 700.000 turistas.

Historiadores relatan que Albert Giesecke, un académico estadounidense que se desempeñaba como rector de la Universidad San Antonio Abad de Cusco, fue quien le dio las referencias a Bingham e incluso el nombre de Melchor Arteaga, el campesino que lo guiaría.

Otras personas habían visitado el lugar antes, aunque con la ansiedad de buscar tesoros, realizar exploraciones mineras o hallar rutas fluviales hacia la Amazonía. Uno de los más célebres fue el hacendado Agustín Lizárraga, de Cusco. Él llegó a las ruinas y escribió en el muro conocido como ‘de las tres ventanas’: “A. Lizárraga, 14 de julio de 1902”. Es decir, llegó nueve años antes que Bingham.

Existieron mapas del siglo XIX en los que se señalaba el sitio de Machu Picchu y, si se retrocede más, los primeros indicios son de 1565, cuando en los escritos del español Diego Rodríguez de Figueroa aparecía con el nombre de “Pijchu”.

Ahora que ha pasado un siglo existe consenso en que Bingham no fue el “descubridor”, pero sí la primera persona que se dio cuenta de la importancia histórica y cultural del lugar.

Las celebraciones por el centenario tendrán su día central este jueves y no el 24 de julio. La explicación oficial es que el 7 de julio se cumplen cuatro años desde que Machu Picchu fue considerada como una de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo Moderno. Antes, en 1983, la Unesco la había declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad. Un espectáculo de luces y colores, bailes andinos, conciertos, desfiles alegóricos, rituales místicos y conferencias sobre su importancia en la historia de Perú se han programado para la próxima semana, dentro de una serie de homenajes que incluyen la representación de la ciudadela en el nuevo billete de 10 soles, la moneda local.

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